Las noticias van y vienen. Nacen, crecen, se reproducen y mueren. En su mayoría están centrados en la lid electoral del 2011. Ya se notan los golpes bajos, las indirectas y las directas. Y los candidatos recién están calentando. Se están midiendo. ¿Y todo esto nos traerá un desarrollo justo para el país? ¡No! Ese es el problema que realmente nos debería interesar.
Sin embargo, eso no será el tema de preocupación del electorado. La preocupación será escoger al mal menor, que será elegido a la vez por los medios y los analistas parametrados. ¿Eso es democracia? ¡Otra vez, no!
Nuestra sociedad todavía no toma con responsabilidad el uso de la democracia. Porque hay que usarla para que se fortalezca y sea una verdadera herramienta de manifestación popular. Usarla solo un par de minutos, al momento de votar, cada vez que hay elecciones equivale a no hacerlo. Es decir, reconocernos como inmaduros y darles nuestra carga a otros por el solo hecho de mostrarnos una sonrisa y unos caramelitos. ¿Hay alguna posibilidad de que eso cambie en el pugilato del 2011? ¡No!
Con todo esto, claro está, que el panorama venidero está oscuro, hostil. ¿Quiere decir que ya no hay remedio para nuestra sociedad, que estamos ante una enfermedad insalvable? ¡No, mil veces no!
A pesar de los nubarrones hay la certeza de que allá atrás un sol fuerte y cálido nos alumbra. Imposible dudar de que podemos disfrutarla, de que es nuestra. Imposible dudar de que después de la adolescencia llega la adultez y con ella la sabiduría.
Nos queda, pues, aceptar que hay compromisos evadidos por años y años, y no por nuestra culpa, sino por la de los que nos ofrecieron hacer dicha tarea y se encargaron de enajenarnos para amasar sus fortunas. Nos crearon una venda. Esa venda la conocemos hoy como cortina de huno y es lo tendremos en las elecciones presidenciales. Solo apariencias pero ningún cambio que nos beneficie.

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