7/9/12

Huallanca: un paso adelante y otro atrás


¿Ningún arquitecto le pudo decir al alcalde que el "barroco" no se pinta?

Como si fuera un vals de ciegos, las cosas en Huallanca van y viene a veces sin un norte: un paso adelante y otro pa` atrás. Esta es una pequeña crónica y queja de mi retorno después de haber estado ausente por más de nueve años de mi amado terruño. Lo que encontré fue menos tachos de basura útiles, más cemento, menos flores, más borrachos y más extraños que imponen su desorden y orines a falta de una AUTORIDAD que ame realmente a su pueblo y sepa por qué RUMBO debe GUIAR a nuestra vendita tierra, rica, hermosa y raras veces generosa CONSIGO MISMA.

LLEGADA

Era el 27 en la noche y la emoción de volver a disfrutar del paseo de antorchas nos invadía a toda la familia. Habían pasado más de nueve años desde la última vez en que yo mismo participé en una. A tan solo tres horas de haber pisado nuestro suelo vivo después de tantos años y de haber intercambiado con gusto energías para reconocernos, ya nos alistábamos para salir.

Al charlar, los diversos y exóticos y hasta estrambóticos faroles que conocimos en nuestra infancia empezaron a ser descritos: los con forma de cóndor, las clásicas banderas, las prácticas botellas, los cactus huallanquinos, los toros, los triángulos, etc. También recordamos a los temerarios volcanes que pocas veces se construían y a los feroces y vistosos dragones lanzallamas que impresionaban a todos.

Sin embargo, al llegar a la Plaza de Armas, la frase que tantas veces nos mencionaron y que nos negamos a aceptarla y más bien a acusarla de falsa, terminó golpeando nuestros recuerdos y lanzándonos a la dura realidad: “Huallanca ya no es como antes, todo ha cambiado”.

¿Dónde está el cóndor? ¿Por qué está en su lugar ese toro y torero pintados de un dorado tan huachafo? ¿Por qué han permitido que la Plaza de Armas se convierta en una hedionda cantina? Los borrachos siempre han existido en Huallanca, pero “carajo”, váyanse a su cantina a dar pena pero no se pongan a dar un pésimo ejemplo y una imagen aberrante para la juventud en plena Plaza de Armas.

“Huallanca ya no es como antes, todo ha cambiado”, nos resonaba la frase constantemente como sacándonos pica. Como sea, con nuestros hijos a cuestas hicimos lo posible por ver los faroles. Eso nos reconfortó: las eternas formas de banderas, triángulos, toros, etc. Y la misma y emocionante voz de César Peña resaltando las virtudes del trabajo de cada niño y cada colegio, todo amenizado por la infaltable y melodiosa banda de músicos.

Toda esa calle transitada por los faroles tenía un tiempo aparte, es decir, era una mezcla de realidad y fantasías nacidas de nuestros recuerdos pasados: allí, en cada niño que se nos parecía revivíamos nuestros momentos de pasar frente a la tribuna y recibir el aplauso de la gente. Sin embargo, al dar la vuelta, veíamos a nuestras espaldas los escupitajos y restos de cerveza babeada ensuciar el piso de nuestra amada Plaza de Armas.

Luego fuimos a ver el castillo. Todo conforme y emocionante como siempre. Luego el sueño y al poco rato el amanecer en Huallanca otra vez. Y el mismo agradable concierto animal en pleno campo: los pájaros, las vacas, sus crías, las gallinas…

¿GANADERÍA O AGRICULTURA?
Ya era el día 28 y la banda hacía retumbar su música. Ahora su melodía era distinta, era la melodía para acompañar a los niños y organizaciones en su desfile patrio. En Cañaveral, donde antes solo había estiércol de chancho ahora era el escenario de una positiva Feria Regional Ganadera. Allí pudimos observar hermosos ejemplares en ovinos y vacunos. Sin embargo, si uno sale a otras regiones o recopila información de diversas fuentes lo aparentemente positivo puede ser en realidad nada estratégico a largo tiempo.

Hace años, al involucrarme en los movimientos ecologistas en la capital, descubrí un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), titulado “La sombra alargada de la ganadería-aspectos medioambientales y alternativas”. Ahí alertaba que la cría de vacunos en el mundo generaba más emisiones de gases que cualquier parque automotor. El informe (2006) detallaba que la cría intensiva de ganado vacuno era un factor importante en el calentamiento global al generar con el metano (23 más veces más perjudicial que el CO2), el 18 por ciento del total, medidos en su equivalente en dióxido de carbono (CO2).

Lo que tendríamos que analizar es el costo beneficio de la ganadería frente a la agricultura en Huallanca. Según la tradicional pirámide nutricional, la carne debe ser consumida solamente una vez por semana, mientras que las frutas y verduras todos los días (constituyen el 50% de nuestra dieta). En la actualidad, la Universidad de Harvard, ha presentado una nueva forma de graficar la dieta adecuada, se trata del “Plato Saludable”. En ella, explica con mejor claridad que entre las frutas, verduras y “CEREALES” deben constituir el 75% de la dieta de las personas para mantener una salud adecuada.

Si nos ceñimos a esta corriente y su lógica, podremos percibir que estratégicamente lo más conveniente en Huallanca es la siembra de cereales andinos y verduras. Ya el cambio climático favorece hoy el desarrollo de deliciosas verduras y todo tipo de cereales andinos como la quinua, quiwicha, cañiwa, avena, etc. Todos ellos hoy son conocidos a nivel mundial, especialmente la quinua, tanto que la FAO ha decidido nombrar al 2013 como Año Internacional de la Quinua.

Deberíamos aprovechar que los cereales andinos que crecen estupendamente en nuestra zona, estén -como dicen los economistas- “en vitrina”, cotizados como los mejores alimentos y con reconocimiento mundial. Mucho mejor si son ORGÁNICOS. Puno, a pesar de sus friajes, es hoy potencia en cereales andinos con certificación de orgánicos.

No propongo, por cierto, eliminar la actividad ganadera, sino, tan solo, mirar más allá y apostar por mejores opciones de negocio que aprovechen adecuadamente nuestros suelos. Si las verduras, las frutas y los cereales son el 75% de la dieta, ¿por qué apostar solo al 15% donde se ubican las carnes (hay nutricionistas que proponen reducir su consumo solo una o dos veces al mes y sustituirla por proteína vegetal que es más saludable)?

En fin, en el Perú, hace falta con urgencia desarrollar una efectiva “zonificación económica-productiva”. Esto permitiría determinar el desarrollo  adecuado de cada región, es decir, fijaría qué actividades son apropiadas en las distintas zonas geográficas, ya sea de ganadería, agricultura, minería, pesca, etc. En el caso de Huallanca, esto debería ser prioridad de las autoridades sin esperar al gobierno central. Hay que entender que sin esta zonificación no se pueden hacer planificaciones a largo plazo porque solo con esto se evita la superposición de actividades que son conflictivas como el agro y la minería.

EL MISMO TALÓN DE AQUILES: NO APRECIAR LO QUE TENEMOS
Huallanca ha cambiado, pero debería cambiar para que mejore como conjunto, no tan solo los que trabajan en las minas. Para que sus pobladores mejoren su calidad de vida y no tengan que migrar buscando una carrera profesional cuando aquí hay todo lo necesario para salir adelante sin pedir nada a nadie. Para ello, en principio, todos debemos cambiar nuestra mentalidad de creernos pobres y necesitados de ayuda. Hay personas que en pleno arenal desarrollan grandes extensiones de cultivos. A nosotros, ¿qué nos falta? Solo decisión para romper nuestros paradigmas.

Uno de ellos es creer que con encementar las calles o con cambiar el color de las rejas de la plaza mejorarán la ciudad. ¿No entienden que el principal problema que tienen que atacar es la mala costumbre de ensuciar las calles? Y eso no se soluciona con obras físicas sino con educación hacia la ciudadanía. ¿De qué sirve una calle encementada si está llena de basura? ¿De qué sirven las obras de agua y desagüe si todo termina contaminando los ríos? ¿Cómo una persona que arroja desperdicios a la vía pública puede sentir respeto o amor por su tierra? ¿Cómo con estos valores podría trabajar por ella?

Por cierto, es muy escandaloso que todos comenten como “normal” que las autoridades son desvergonzadamente corruptas. Que entran pobres y salen ricos. ¿?.

Huallanca ha cambiado, y por consiguiente el mundo también. Existe un gran abanico de propuestas para lograr desarrollos sostenibles. Lo que pasa en Huallanca es lo que mismo que sucede en ciudades de Asía, África, Europa, Norteamérica o centro y sur de nuestro continente. No son problemas nuevos. Las recetas para solucionarlas tampoco, simplemente son ignoradas porque muchas autoridades no tienen la visión necesaria para tomarlas y llevarlas a la práctica. ¿Es mucho pedir autoridades con visión, capaces de liderar los cambios y guiar a sus pueblos por las sendas del desarrollo? Esperemos que no, y pronto. Si entendemos que las autoridades tienen la obligación de velar por toda la ciudad como si fuera su casa, ¿no deberían procurar mantenerla limpia, organizada y mejorando cada día?

La frase de “Huallanca ya no es como antes, todo ha cambiado”, debería ser mencionada con entusiasmo por todos los paisano que viven fuera y no con pena como ahora también tengo que hacerlo yo.

¿POR QUÉ AQUÍ?

Por cierto, la feria taurina fue lo peor. Peleo constantemente en Lima en contra de las corridas de toros porque son simplemente baños de sangre que no abonan en la sensibilidad y respeto que debemos sentir hacia todos los seres vivos y me vengo a encontrar con que ahora sí, aquí, matan toros en las corridas. ¿Desde  cuándo la muerte puede ser motivo de celebración? Hoy se vive en el mundo una creciente corriente para abolir esto, incluso en la misma España.

¿Es parte de la tradición? Si fuera así, ¿por qué la pelea de gladiadores con animales no sigue vigente en Roma? Tradicionalmente, las culturas en el mundo han ido desechando lo que no les sirve. ¿Cuál es la utilidad de la violencia en contra de los animales? Si la tradición es lo que importa, ¿por qué no se respeta la tradición portuguesa de no matar toros que era la que originariamente regía en Huallanca? Y, ¿qué hay detrás de toda esta actividad? ¿Quién carajos tuvo la idea de poner como plato de fondo la muerte de un animal asustado como si fuese lo mejor que la creación huallanquina puede ofrecer para entretener?

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