4/1/11

La guerra sucia recién empieza

Hacer política en nuestro país es jugar sucio. Y es sucio no porque la política lo sea, sino porque los que la ejercen son una sarta de pendejos que solo piensan en robar.

Hacer política es iniciar una empresa cuyo capital es la mediocridad, y el floro barato su producto de venta. Y hay que ser también mediocre para tragarse lo que ofrecen. Así es hoy nuestra política pero puede cambiar, todos  somos constructores de nuestra nación.

En esta campaña electoral, el lodo no solo es un arma sino también una propuesta disfrazada o un rostro con sonrisa forzada. Es decir, es la materia misma que conforma la decencia de la mayoría de políticos que se presentan a competir.

No es nada impresionante que se revele las conversaciones de la ex de César Acuña, explicando que pagó su derecho a ser parte de la plancha de Castañeda con nada menos que 700 mil nuevos soles.

Eso es algo normal desde hace mucho tiempo, es más, parece ser que está institucionalizado en todos los partidos: NO IMPORTAN LAS PROPUESTAS O LAS CAPACIDADES SINO SER DE BILLETERA GORDA. Eso es una muestra de la política peruana hoy.

Entre Acuña y su señora quien tiene la billetera más nutrida es el primero, por eso, según su ex, Cesítar ofreció el doble para que la choteen de la lista del mudo. La plata les sobra pero quieren  más por eso invierten sin temor, ya saben a la perfección que es la  mejor inversión. ¿Meter la plata a la Bolsa o a una aventura de llegar a la presidencia? ¿Cuál es más riesgoso? La segunda, claro, pero al mismo tiempo es la más rentable. No es amor al chancho sino al chicharrón.

César Acuña es un sinvergüenza de la peor talla, a pesar de los audio que muestran sus pendejadas tiene el desparpajo de decir sobre su esposa que
"es una vergüenza para el Perú que se haga política de la forma como se ha expresado en Perú21".

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