
Confirmado: el gobierno no aprende de sus errores. El enfrentamiento entre los nativos de Bagua y la policía buscando desbloquear una vía principal nos dejó la valiosa lección de que la violencia no se soluciona con más violencia.
En la actual huelga indefinida que acatan los pobladores del distrito arequipeño de Islay, la violencia parece que será nuevamente la estrategia negociadora del gobierno. Según reporta la prensa del lugar, hay al menos 3 mil policías listos para lanzarse contra los campesinos.
Aquí se ve que los contratos de las grandes empresas tienen más valor que la vida de unos “cuantos”, según el presidente García, pero, que mal informados o hasta influenciados por terceros merecen respeto y un trato similar al de la gran empresa. Merecen, en síntesis, ser oídos.
Otro punto que merece repudio, es el spot que el gobierno está difundiendo en los medios de Tv donde se sugiere que los campesinos de Islay son solo unos zombis que actúan por órdenes de otros, sin conciencia de lo que hacen.
Respecto este aviso televisivo, el economista José de Echave, señaló que este tipo de publicidad no hace sino agravar la polarización y dificultar una solución al conflicto por el proyecto Tía María. Lamentó que el gobierno insista en apelar a los "argumentos de siempre" al acusar de los conflictos sociales a "sectores radicales" que atentan contra el desarrollo del país.
Como dicen que en política no hay coincidencias, podríamos plantear la hipótesis de que el gobierno ha dejado que este conflicto se caliente para desviar, por unos días al menos, la atención sobre los casos de corrupción que amenaza con correr el telón para descubrir a los titiriteros que manejan las relaciones político-empresariales.
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