Se dice -a veces ácidamente- que los productos transgénicos no causan ningún daño a la salud, pero nuevos estudios científicos aseguran lo contrario. La Academia Rusa de Ciencias Médicas y Técnicas (ARCMT) ha presentado un informe donde da cuenta de un nuevo virus que causa un mal pulmonar no identificado. Este virus se habría originado en un maíz transgénico.
El informe propone que este nuevo virus habría causado la muerte en masa de los 2 millones de personas desde la primavera del 2008 en el estado agrícola de Iowa, donde al menos 36 personas murieron cuando asistían a una actividad en la Asociación del Pulmón en el local de la gobernación.
¿Y por qué en Iowa? Porque este estado es el más grande productor de maìz del mundo y utiliza en un 88% variedades transgénicas de la gran Monsanto como la NK 603 y las Mon 863, según informa The European Union Times. Justamente los informes de los rusos señalan a esta última variedad como la causante de este nuevo virus.
Respaldando la postura de los rusos, existe un informe realizado por la International Journal of Biological Sciences que advierte que los decesos están relacionados con daño al pulmón, pero que no fue difundido al público estadounidense debido al contraataque inmediato de Monsanto, que alegó que el estudio estaba basado en métodos y razonamientos erróneos y que no se cuestiona la inocuidad de los transgénicos.
Los científicos rusos rechazan los alegatos de Monsanto de que sus transgénicos no son dañinos para el consumo humano o animal, afirmación que fue apoyada por la comisión de ingeniería biomolecular de Francia, la Commission du Génie Biomoléculaire (CGB), que sostuvo que con los datos actuales no puede llegarse a la conclusión de que el maíz 863 de Monsanto es un producto que no hace daño.
Greenpeace también apoyan a la afirmación de los científicos rusos y en su informe titulado “Monsanto 863: un engaño crónico y sistemático” advierte que la campaña para revelar y evaluar los datos de esta peligrosísima variedad de maíz demuestra, sin lugar a dudas, que el MON863 no es apto para el consumo.
Estas muertes misteriosas e inexplicables en EE. UU. están relacionadas casi en su totalidad a un mal pulmonar documentado erróneamente como influenza y neumonía para no causar pánico en la población, pero son causadas en realidad por un virus de una planta, al cual todavía no se ha identificado y que ha saltado las barreras de las especies y ha atacado a los seres humanos.
El informe científico ruso indica que este desastre ecológico está ya sucediendo en los Estados Unidos y es sostenido por las estadisticas estadounidenses, que muestran unos dos millones y medio de muertes súbitas cada año, que se incrementaron un 40% desde inicios del 2008 a marzo del 2010.
En apoyo de las conclusiones de los cientiíficos rusos también se cuenta una nueva investigación realizada por Didier Raoult de la Universidad de Marsella, Francia, el cual advierte que por primera vez en la historia de la humanidad un virus de una planta ataca a los seres humanos.
Los científicos rusos aseguran que la vacunación masiva en los Estados Unidos contra la influenza porcina, conocida como H1N1, realizada el año pasado, fue una “tentativa muy torpe de detener la difusión de este mal pulmonar inyectando en la gente ADN “fijo” para este maíz transgénico, lo cual, según todas las evidencias, habría sido un fracaso.
A pesar de todos estos informes científicos parece increíble que Monsanto no haya sido tocada ni con el pétalo de una rosa. Increíble pero no imposible, menos si se cuenta con enormes cantidades de dinero para callar la boca al mismo gobierno de Estados Unidos. Defensores de derechos humanos señalan que en los últimos 10 años Monsanto ha pagado unos 550 millones de dólares en coimas a las autoridades responsables de la sanidad alimentaria. Además denuncias que Monsanto se ha unido a las gigantes General Electric y Exxon Mobil para no pagar impuestos pese a que sus utilidades se cuentan por miles de millones.
LUNES 26 DE ABRIL DE 2010

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