1/10/10

Día del Periodista: momento de mirarla con crítica

Hoy, primero de Octubre, es el Día del Periodista y las noticias no nos dan tregua. Qué bueno. Que el intento de golpe en Ecuador, que las elecciones, que la condena a 25 años de cárcel a Montesinos, sus generales de la muerte y los sicarios de Colina, que las elecciones del domingo… en fin.

No hay tiempo para andar con la guardia bajar.

Y a pesar de eso y por necesidad un momento de reflexión sobre la profesión a veces incomprendida, insultada y manchada. Claro que es necesario.

Esta profesión trabaja con lo más sagrado: la verdad. Así, a secas. Nos guste o no la verdad que tengamos en la mano, es de obligación suprema entregarla al público.
Como en toda familia hay buenos y malos. Ovejas negras, blancas, pintas, descoloridas y el siempre infaltable lobo disfrazado. Lo trágico de esta familia es cuando los muchos lobos asolapados tienen éxito y terminan embarrándonos ante el soberano. Y esto no es un cuento de Lourdes es una trágica realidad. No es raro que un ciudadano opine que “los periodistas” son corruptos. “Los”, no creo, por son muchos y deben ser combatidos.

Empezando por los que se vendieron en la década de los gemelos malvados. ¡Tenían la verdad en sus manos y la ocultaron! La verdad era que los empresarios dueños de los principales medios de comunicación se habían vendido a Fuji y VLadi. Lo sabían, pero callaron. Y hoy, con saco y corbata nuevos siguen en actividad. La culpa toda no es de los honestos, claro, peleamos pero al final es el dueño del medio el que contrata.

Eso ha permitido, por ejemplo, que se reviente cuetes a la firma del contrato con el Consorcio Camisea, ocultando que habían y hay varias irregularidades en sus anexos atentando por lo mismo contra la soberanía nacional. Sin olvidar los ductos de segunda que hoy significan un peligro en potencia. ¿Que cómo vamos a criticar a Camisea si tirarla abajo sería un corte a la yugular del país? Qué perderíamos si no ganamos casi nada con la exportación, mas bien estamos tirando plata al agua.

Y para no hacerla larga pasemos a las elecciones municipales. El periodismo tiene el poder de ponerle el color que quiere a los candidatos. De señalar quien es buena y quien mala. A quién debemos amar y a quien odiar sin piedad. ¡Claro que tienen influencia en la gente! Es inaceptable decir que no a estas alturas del partido. Cuando miles y miles de tesis lo demuestran en todo el mundo. Esto va para los voceros de las encuestadoras que sostiene que a pesar de la campaña mediática el elector no se deja llevar por los medios. Claro, los medios los contratan y tienen que defenderlos.

El periodismo es una profesión que maneja poder. Sino pregúntenle a Montesinos por qué se preocupó tanto en comprar medios a precios altísimos. Las dictaduras hacen eso.

Quiere decir que el periodismo tiene el poder de crear la realidad mediante el manejo de la información. Eso ya lo sabemos. Nosotros. Pero no lo tienen tan claro los consumidores, por eso hoy están tan manipulados creyendo que tiene una opinión propia cuando es inducida y hasta incrustada a la fuerza. Para muestra solo hay que tener cincuenta céntimos y pedir “un Correo, por favor”.

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