El tiempo pasa pero no muchas heridas se curan, tal es el caso de las heridas que dejó el “Baguazo”. A un año de estos sucesos lo que corresponde es reflexionar para que no vuelva a suceder algo similar, para entender que somos diferentes y que esa es nuestra fortaleza. Entender además que no se puede seguir ignorando a los pueblos más alejados, y que si hay riquezas se debe compartir equitativamente. Eso es el verdadero progreso de una sociedad.
El Baguazo fue el 5 de junio del 2009, un día en que paradójicamente se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, buscando promover la atención y acción política al respecto.
Lamentablemente en nuestro país, éste 5 de junio será un día para recordar un año de la masacre de Bagua, donde fallecieron 34 personas entre policías y nativos. Desenlace que a todas luces se pudo evitar, si es que habría existido una real voluntad del gobierno para solucionar el problema, que pasaba por respetar a las comunidades amazónicas, reconocerlas como personas del mismo nivel que cualquier otro peruano.
A un año del Baguazo las voces de descontento aun siguen sonando con la misma intensidad.
Denis Pashanase, integrante de la Mesa Nº 3 del Grupo Nacional de Coordinación para el Desarrollo de los Pueblos Amazónicos, señala que aún quedan muchos temas pendientes con las comunidades indígenas, como es el caso la promulgación de la Ley de Consulta Previa, que aun espera la firma del presidente García.
Para la congresista Marisol Espinoza, vocera de la bancada nacionalista no hemos avanzado en la reconciliación. "Para que exista reconciliación tienes que conocer la verdad y conociéndola se abre el camino para la reconciliación", señala.
Antes, durante y después de lo de Bagua el sistema de justicia peruano no ha mostrado equidad. En la balanza de la dama de la justicia pesa más el apellido y el dinero que la justicia en sí.
De todos los procesados por el Baguazo, los beneficiados siempre son los del lado del poder, tal como lo advierte, Juan José Quispe, abogado del Instituto de Defensa Legal.
“Es vergonzoso el desempeño del Ministerio Público y del Poder Judicial… pues de los 17 agentes procesados, hoy apenas restan seis”, lamenta.
Mientras que Miguel Jugo, director ejecutivo de la Asociación Pro Derechos Humanos, percibe una cierta "búsqueda de impunidad", pues aun no se concretan las denuncias penales contra los responsables políticos de estos acontecimientos.
Todas las comisiones organizadas por el ejecutivo y el congreso han acabado saboteadas y partidas, de modo que sus intenciones de llegar a la “verdad” sobre el Baguazo se estrellaron estrepitosamente.
En el informe que presentó el congresista Víctor Isla Rojas, Vicepresidente de la comisión organizada por el Congreso, se pone realce al derecho de protestar, “porque es la base de los demás derechos… No hay democracia sin protesta, sin posibilidad de disentir, de expresar las demandas”.
“Esto cobra mucho más sentido al pensar (en) nuestro país: un país diverso donde la pluralidad de éstas voces sociales hace indiscutible la necesidad de que sean escuchadas o tomadas en cuenta en el concierto político-social, la diversidad no valorada corre el riesgo y en la práctica es lo que vivimos a diario) de convertirse en segregación, exclusión y olvido” (pág. 99).
En este informe se encuentra responsabilidad en la entonces ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, porque por jerarquía las órdenes de los policías vienen de arriba hacia abajo. “…la Policía Nacional del Perú no solo se encuentra adscrita institucionalmente al Ministerio del Interior (MIN), sino que además, su máxima autoridad depende del MIN… una relación de dependencia funcional con el MIN y ciertamente con el titular de dicha cartera”.
“Corresponde al titular del MIN… especiales deberes de garantía para que su sector o las instituciones que pertenecen al mismo, como la PNP, cumplan adecuadamente los deberes o las funciones constitucionales y legales que tienen impuestos. Más aun cuando por las circunstancias y los antecedentes, resulta altamente previsible que se produzcan…” (pág. 199).
El presidente soberbio...
Pero lejos de haber reflexionado sobre sus errores, con el paso del tiempo , el presidente Alan García sigue sin hacer un mea culpa, y más bien sigue atizando rencores, pues recientemente volvió a calificar de asesinato y masacre de policías los hechos de violencia ocurridos en Bagua.
Pero lejos de haber reflexionado sobre sus errores, con el paso del tiempo , el presidente Alan García sigue sin hacer un mea culpa, y más bien sigue atizando rencores, pues recientemente volvió a calificar de asesinato y masacre de policías los hechos de violencia ocurridos en Bagua.
Olvida el presidente que son las políticas que él promueve las que impulsaron esa “masacre”, porque dichas políticas ofendieron a los nativos que también tienen opinión y son parte de país.
Cuestiona además García que el tema del “Baguazo” sea usado para hostilizar al gobierno, pero olvida que el gobierno también utilizó el tema para hacer lo propio con los amazónicos.

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